sábado, 28 de marzo de 2015

Recompensar el esfuerzo



La concepción de las capacidades implicadas en el aprendizaje, varía a lo largo del desarrollo, dependiendo de cómo se percibe la relación entre esfuerzo y habilidad. Los más pequeños no distinguen bien entre esfuerzo y capacidad, mientras que a partir de los 8 años, se dan cuenta que hay niños más capaces, y que si quieren conseguir los mismos resultados que ellos deben esforzarse más.

Si los padres premiamos el esfuerzo y no sólo los resultados, los niños se acostumbrarán a esforzarse por conseguir sus objetivos y adquirirán las bases de unos buenos hábitos de estudio y trabajo.

Es difícil valorar si los objetivos son los adecuados o se les puede exigir en función de las capacidades.  Recordaros que las calificaciones son un medio y no un fin en sí mismas. Se debe valorar el esfuerzo y la dedicación diaria de la tarea, sin olvidar las actitudes y valores.


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