Para poder fomentarlo considero imprescindible que seamos maestros que leamos, porque si no nos gusta, no podemos enseñar a hacerlo. Una persona que quiere o necesita hacerlo siempre lo transmitirá desde la pasión y transmitirá todo lo que le aporta y transmite la lectura.
La mayoría de nuestros alumnos no se llevan un cuento a la cama, no disfrutan de esa experiencia. Aunque resulta complicado deberíamos concienciar a las familias de la importancia de adquirir este hábito y de volver a reincorporarlo cómo regalo.
Si además compartimos un ratito de lectura con ellos, estaremos estableciendo un lazo especial y disfrutando además de una experiencia única en la que se creará hábito lector, mejorará la comunicación, la posibilidad de aprender y reforzaremos el vínculo.
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